Plantados en el mercado para combatir las molestias más frecuentes de los ciclistas, los sillines antiprostáticos se han vuelto un recurso muy solicitado entre los ciclistas, pero ¿todos los necestiamos? Por supuesto que no.
¿Cómo sabemos si necesitamos un sillín antiprostático? Conociendo si tenemos un problema con nuestra próstata, ya sea un aumento de tamaño – o hiperplasia benigna-; prostatitis, que son inflamaciones cuyos orígenes son variados, o alguna otra razón.
No hay documentación o algún estudio que confirme que las bicicletas de montaña causen directamente este tipo de lesiones a no ser que la posición sobre la bicicletas sean incorrectas y se repitan durante muchísimas horas. Lo que sí es cierto, es que pueden desencadenar o empeorar procesos relacionados a la prostatitis. Para ello es necesario evitar la presión sobre el perineo, la zona que está justo debajo de la próstata.
Es aquí donde entran los sillines. Debes encontrar el adecuado para ti, al igual que la posición ideal como sentarte, ya que es la que determinará la presión sobre esa zona.
Los sillines con apertura central sí contribuyen a reducir la presión en esa zona. Mientras la apertura es mayor, la zona se va a encontrar en menos riesgo. La anchura también debe ser la adecuada para tener mejor apoyo de los isquiones. Una alternativa a esto, si la situación es más extrema es utilizar sillines sin nariz. Para este caso, las marcas ISM Adamo o Duopower son grandes alternativas. La contra de estos sillines es que pueden ser incómodos.
Finalmente, hay que indicar que existen otros factores que aumentan la presión perineal, como: sillín muy alto, muy retrasado, manillar demasiado bajo respecto al sillín o que el manillar esté demasiado alejado.